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Cómo aliviar el dolor infantil en los procedimientos
Mª Jesús Vidoterra
Enfermera Pediátrica
21/03/2019

MªJesús Vidorreta, Enfermera pediátrica en el CHGU de Valencia

La empatía, el respeto y la concepción del paciente infantil como ser-persona será nuestra piedra angular para la libertad en la toma de decisiones, que guiarán nuestros cuidados. Los niños tienen necesidad de entender y ser entendidos. Dar información a los niños sobre el proceso, según su capacidad de comprensión es una exigencia que debemos practicar en todo momento.

Los tratamientos no farmacológicos de las intervenciones en los procedimientos infantiles (PI), son para su uso en el alivio del dolor a corto plazo, y en procedimientos diagnósticos y clínicos, es decir, en el dolor agudo. No se ocupan del tratamiento del dolor propio de la enfermedad ya que estas medidas a largo plazo son limitadas, y varían entre diferentes modalidades de intervención; aunque para algunos niños y en algunas situaciones concretas sí se hayan mostrado efectivas. Porque, como es sabido, cuando los procedimientos son más agresivos las medidas no farmacológicas aisladas, no son eficaces, ya que deben ir acompañadas del tratamiento farmacológico indicado en cada caso y paciente.

Disminuir el dolor y el sufrimiento del niño en los PI, así como favorecer su bienestar, constituye uno de los objetivos fundamentales de la enfermera en las unidades de Pediatría. Por ello, y especialmente en pediatría, debemos desarrollar y reforzar nuestras capacidades cognitivas, técnicas y nuestras actitudes para enfrentarnos no sólo al dolor del niño, sino también al de la familia que se encuentra en un estado de ansiedad emocional, ya que no olvidemos, que cuando un niño enferma, enferma toda la familia., y buscar para lograr los mejores resultados en el tratamiento no farmacológico del dolor agudo en el niño. Como reza el poema de Gloria Fuertes, “El dolor envejece más que el tiempo”.

Asimismo, durante la estancia hospitalaria es importante la atención clínica al padecimiento de estrés tanto en hijos como en padres. Además, en el contexto sanitario, se hace necesario trabajar no solo en la dirección de propiciar un bienestar suficiente de cara a una valoración positiva de la experiencia actual, sino también en el sentido de reducir el miedo y otras emociones negativas. Por lo que tales extremos deberían ser aspectos a tener en cuenta en la atención cotidiana de estos pacientes. Un entorno hospitalario diseñado y gestionado en función de los usuarios infantiles, contribuye en disminuir el temor de los niños y los padres ante el hospital.

Resumiendo, los retos del dolor agudo en los PI son tratar de combatirlo, detectar los signos, abordarlo en el tratamiento holístico y biopsicosocial y acompañarlo para conseguir un empoderamiento por parte de los familiares y del niño.

Técnicas en los Procedimientos Infantiles

Uno de los puntos clave es la justificación de la presencia de los padres en los procedimientos, ya que tras varios estudios se concluyó que el 100% de los padres ayudan a sus hijos de una u otra forma en los PI.

Según las edades de los niños se trataron las diferentes técnicas existentes y se explicaron las técnicas según grupos de edades, siempre con la presencia de los padres:

Los más pequeños, los lactantes, hasta los 2 años, están en el periodo de succión, por lo que su mayor apoyo es la lactancia materna, la madre canguro, la música y el ambiente tranquilo, así como no despertarlos y esperar para hacerles las pruebas, la distracción con juguetes y por vídeo, son las técnicas más eficaces.

De 2 a 6 años, Distracción cognitiva: desviar la atención. Imaginería: Visualizar un objeto o experiencia agradable. Preparación-educación-información. Interrupción de los pensamientos negativos. Sugerencias: Señales verbales. Autoafirmación de superación. Modificación de los recuerdos. Entrenamiento a los padres.

Más de 6 años: Distracción de la atención. Ejercicios respiratorios, pompas. Modelo, cuento de superación. Ensayo, práctica de las conductas. Refuerzo positivo, recompensas tangibles. Realidad virtual, mediante gafas y dispositivos auditivos., vídeos y juegos de ordenador. Estrategias físicas, frío, calor, masajes.

Por supuesto todas las técnicas son adaptables al niño independientemente de la edad.

El entorno físico, el efecto de la luz y el color, alivia el dolor y mejora el estado emocional del niño y sus familiares. Proyectos como Juegaterapia están cambiando las unidades pediátricas para convertirlas en espacios amables y divertidos para los niños en los hospitales, reduciendo el miedo y el estrés.



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