Los recién nacidos sí sienten dolor cuando pasan por pruebas médicas (vacunas, pinchazos, analíticas…).
En los bebés prematuros, estas pruebas son frecuentes y repetidas, lo que los hace especialmente vulnerables.
La buena noticia es que mamás y papás pueden ayudar —y mucho— a reducir ese dolor.
La ciencia lo confirma:
La participación activa de los padres es una de las formas más eficaces y naturales de aliviar el dolor en los recién nacidos.
Gestos sencillos que ayudan:
–Contacto piel con piel durante el procedimiento
-Hablarles, cantarles, tranquilizarles
-Estar presentes, tocar, acompañar
Estas acciones calman el sistema nervioso del bebé, reducen el estrés y el llanto, y fortalecen el vínculo.
Mensaje clave para las familias:
Tu presencia no es solo cariño. Es una auténtica herramienta terapéutica.